viernes, 28 de septiembre de 2018

Principios del Frankesyoga

Frankesyoga y los fantasmas

de Roberto Rodriguez Noguiera "Yoga Pirata"

 

 

 

Vivo mi práctica y mis clases con la felicidad de un friki demente en el laboratorio del Jovencito Frankenstein. Aceptarlo por completo me ha llevado más de veinte años porque… veinte años después me he dado de bruces con aquello de lo que llevo escapando veinte años

 

La enseñanza que he obtenido, gritando en calzón raído con las barbas desaliñadas al chocar contra la picota de la que huí (gritando en calzón raído y con las barbas desaliñadas) es:
-Jo tío, ¡qué viaje!

No me importa haber llegado al mismo sitio porque, realmente: jo tío, ¡qué  viaje!

Esto me motiva, esto es lo que me inspira para seguir practicando y enseñando. El viaje. El experimento… Y  ahora, el retorno de mis fantasmas.
Mientras miro la picota, el yugo con el que se enjaeza al condenado, pienso en cuántos yugos, en cuántos cepos he confundido con el mío, con mi yoga, hasta volver al primero de la lista.

Es que no eres nada natural. No aprietes. Relaja.
Pero estírate. Tienes que llegar a los pies.
Tienes que apoyar las palmas en el suelo en la flexión de pie. Y no hagas fuerza. Relaja.
No te ablandes. Haz fuerza. Si no haces fuerza no te estiras.
Hay muchas maneras equivocadas y sólo una cierta de hacer una postura.
Hay tantas formas como individuos.
La falta de alineamiento conduce, irremediablemente, a las lesiones.
El exceso de alineamiento conduce, irremediablemente, a las lesiones.
La respiración, abdominal, simple y natural, es la respiración yóguica.
La respiración, si no es victoriana con bandas, con refajo y con libro de salmos sobre la coronilla, no es yóguica ni es ná.
La respiración… ¿Qué respiración? Con asana no hay que prestar tanta atención a la respiración. La respiración, simple y natural. Para eso está el pranayama.
¡Sirsasana, lo menos 10 minutos y hasta tres horas!

-Ah. Y Patanjali ya lo dijo.
-¿El qué?
-Lo que yo te diga que él dijo.
Y heme aquí en calzón corto, dejando de gritar de a poco, sabiendo que todos tienen razón (salvo el trastornao de sirsasana),  incluso los yoguis más rancios y aburridos con el yoga físico conservador, soporífero e infraexplicado (natural-relájate) del que llevo 20 años escapando… Lo que me hace gritar más.

Por eso desde hace años practico y enseño como en el laboratorio del Jovencito Frankenstein. No puedo evitar robar, cortar y pegar los cadáveres más frescos y apuestos e intentar llenarlos de vida…Una afición como otra cualquiera…

Cut up. Cortar y pegar. Como Burroughs.

Si fortalece sin forzar y hace reír, me vale. Sólo los fuertes mantienen la calma y el humor en la tormenta, en la vida, y no sólo sobre la alfombrita. Una clase de yoga tiene que ser un poco tormentosa ¡Vive!¡Está vivo!

Y sin duda, algo del yoga conservador, soporífero y frecuentemente poco y mal explicado (natural)… también resulta útil. A mí, algunas  veces, como descanso profundo y liberador.
A algunos les resulta útil siempre, como camino. No veo que se equivoquen si les funciona. No veo que me equivoque cuando me funciona.

Me equivocaba cuando creía que aquello era para mí, aunque mi intuición me decía que no. Y me volví a equivocar, con toda la ilusión y emoción, con el siguiente estilo, y con el siguiente…
Queriéndomelos creer todos hasta las cachas. Veinte años no es nada, qué febril la mirada…

He explorado esos espacios internos de insatisfacción, temor, dolor o duda creando y borrando el mapa mientras caminaba, aprendiendo a escuchar mi intuición, aprendiendo a reconocer lo que necesitaba, descubriendo que nunca he estado solo. Hay vida más allá del método en el que ya no puedes apoyarte. Hay vida más allá del miedo: ¡estás tú!

Doy por sentado que un practicante de yoga busca formar un espíritu crítico despierto y positivo. Un discernimiento agudo y sereno. Seguir un método, un culto, sin poner nunca nada en duda suele acabar en falsa comodidad o idolatría, en debilidad y estrés camuflado.
Saltar entre métodos puede provocar exactamente lo mismo.

Y por eso ambos caminos pueden funcionar, porque para eso está la práctica del yoga. Para descubrir nuestros espacios de falsa comodidad, idolatría y estrés camuflado. Nuestros fantasmas. Y esto es algo absolutamente personal.
El método o los métodos sirven como apoyos o espejos y cada uno debe elegir, con su mayor sinceridad, su relación con él.

Si un método que sirve para encontrarte a ti acaba separándote de él, es un buen método.

Encontrarse con uno es aceptar la compañía de sus fantasmas dejando de escapar de ellos. Ante mí, junto al yugo, los veo en fila, en calzón raído, con las barbas desaliñadas. Cada uno en su estilo. El castrense iyengarita que se me murió en un guerrero sin saberlo y ahí sigue, sosteniendo. El inquieto astanguita, despeñado en su último y emocionante salto a sentarse, siguiendo el orden perfecto, creyendo que su cuerpo ya estaba escrito y sólo tenía que avanzar pose a pose para encontrarlo. Mi natural sivananda, deprimido por no ser animal de fe, fallecido en sirsasana de aburrimiento y culpa. El clásico auténtico, D.E.P., muerto intentando morirse, intentando no sentir nada. El siempre amoroso, muerto de rabia contenida por no encontrarse dentro la tensión inhumana con la que la ocultaba.

Poco a poco nos vamos mirando. Nos sacudimos la ceniza blanca y nos atusamos las barbas. El sivandita muestra su inocencia infantil, el clásico su inagotable sed de aventura, el ashtanguita su elegante gracia animal, el iyengarita su incontenible pasión contenida. El amoroso la persistencia de su compasión. Son como niños.
Ahora todos somos útiles y bellos. Ellos están en su sitio en la luz, no en la sombra. Todos son útiles. Ahora yo estoy en mi sitio ¡Soy legión! ¡Santa compañía!
El yugo está vacío.
Siempre será imperfecto… Es viaje, no destino.  A fin de cuentas, lo único perfecto es la muerte.
O no… He sentido una colleja y un escalofrío ¡El espíritu de mi amado Iyengar acaba de guiñarme un ojo…!
-Jo tío, ¡qué viaje!

Si, como yo, decides hacerte un Frankensyoga o conocerte a ti mismo en plan bricolaje doméstico, tal vez este código deontológico o receta de laboratorio frankensyóguico pueda ayudarte. Procuraré presentárselo ordenadamente.

 

1- El cementerio está dentro de ti (con perdón)

No es preciso que agarres el capote, la pala, a Igor, y te vayas al camposanto más neblinoso y de lápidas más torcidas y decadentes a desenterrar al último ahorcado.

Los fantasmas no están fuera.

Cuando encuentras la practica meditativa ideal que te refleja perfectamente y es lo que habías estado buscando siempre, acabas de animar un trozo de tu Frankenstein interno. Has dado vida a una parte de ti que la esperaba pero no tenía energía espacio ni oxígeno para expresarse, así que aullaba en la oscuridad caminando a trompicones con los brazos rígidos, palpando las paredes.
Por ejemplo. Yo he sido y soy muy inquieto y movido. Me pasé varios años practicando un yoga basado en postura-descanso que me aportaba un importante bienestar… una de cada diez sesiones, normalmente cuando estaba lesionado o fatigado por practicar otras cosas donde sí que me movía. Las demás veces intentaba creer con abnegación y estoicismo que la abnegación y el estoicismo eran el camino hacia el Nirvana.

Entonces descubrí el ashtanga.

Era perfecto. No tenía tiempo ni espacio interno para pensar más que en lo que pasaba. Expresar todo el movimiento que llevaba dentro me liberaba de toda tensión. Las relajaciones eran sublimes.
Había animado una parte de mi Frankensyoga. Su corazón. Su movimiento. Algo que estaba en mí y penaba por no tener espacio, energía, oxígeno para expresarse. Ahí empecé un gran viaje con mapa en este sitio

2- Ten claro tu ideal. Tu guión. ¿Por qué estás en esto? ¿Por qué quieres conocerte?

Esto queda muy bien y todos lo decimos, pero en el fondo es mentira. En realidad es imposible tener un mapa previo perfecto (que le pregunten a Ulises por dónde se vuelve de Troya). Vas porque ya sabes que si no lo haces, el dolor permanecerá sin cambios, no porque sepas adónde y por dónde vas. Aunque debes intentarlo.

Frankensyoga es bricolaje inverso. Deconstrucción del sufrimiento, unificación de los fantasmas interiores. Las dinámicas, los procesos, los mapas, surgen con la práctica, con la intención. Que se hace camino al andar, vaya. No hay cartografías definitivas.
Uno puede creer que la prioridad es su ansiedad, o el dolor del cuello. Está ahí por eso, pero cuando se pone a trabajar y extiende ordenadamente los pedacitos de sí mismo en el laboratorio, se pone a coser y da el chispazo: ZASKA! El dolor de cuello o la ansiedad no están. Ha aparecido algo nuevo, inesperado. Ha aparecido vida.

O lo que es lo mismo, a uno le encanta lo que esta pasando, y puede ser que lo que esté pasando sea que está bocabajo, con la cabeza en el suelo y los pies en el aire, dando zapatetas en el aire como D. Quijote en su penitencia de enamorado. Una de esas cosas  que ni uno ni la literatura jamás ha calificado como de gusto. El mapa era para salir del dolor. El cómo se descubre saliendo.

Básicamente hay un motivo y solo uno para hacer yoga. Haces yoga para sacar del sótano a tu monstruo interno malcosido a pedazos. Papá, mamá, dios, dinero, premio, castigo… cada jirón con su discurso, sus emociones, sus temores y sus deseos, su mundo, su forma de respirar, de moverse y mover tu cuerpo, de dolerse… su vida. Su vida de fantasma.

Los fantasmas están dentro. Ya te lo dije.

Haces yoga para coser lo mejor posible, para unir de la mejor forma posible a ese (mogollón) que piensa dentro de ti tus pensamientos, para aceptarlo y quererlo, para dejar de justificar tus miedos y atreverte a cumplir tus sueños encarando ambos. Para permitirte descubrir cómo la compasión, que empieza dentro sin ser pena por uno mismo, es el pilar de la verdadera fuerza.

O sea, porque duele.

Claro que todo esto, tan complicado, puede aparecerse, manifestarse, poseerte como un dolor de espalda, algo mucho más simple, con menos discurso, y más puñetero.
-Y por que has decidido hacer yoga? -pregunta la profe a la alumna nueva.
-Porque me duele la espalda.
Sin embargo, para aliviar el dolor de espalda también está el pilates, hay escuelas de espalda, de nombre poco equívoco, gimnasias específicas, natación, ejercicios de rehabilitación, entrenadores personales, analgésicos, osteópatas…
La profesora sabe que la alumna vive una metáfora. Su espalda se ha hecho tan presente en su vida que la tiene delante todo el tiempo gracias al dolor y no puede mirar a otro lado. Necesita conocer aquello que va con ella siempre, aquello que ya no puede aguantar más carga. Aquello esencial que  ha dejado atrás y ahora ya no puede dejar de mirar. El ruido y la tensión de las cadenas arrastradas por los condenados fantasmas se ha hecho insoportable. Y necesita el yoga, aunque no sepa exactamente qué mapa está siguiendo para acabar ahí.
-Estás en el sitio adecuado -dirá la profe, que se acuerda perfectamente de que ella empezó también porque le dolía la espalda en el alma.

Hemos hablado de dolor, pero no existe sin su contraparte, el deseo. Si eliges el yoga conviene que asumas que tienes deseos de serenidad, ecuanimidad, sabiduría, tal vez de probadita, inmersión o incluso borrachera espiritual, puede que con experiencias bizarras como viajes astrales, sueños lúcidos, revelaciones, o simplemente encontrar un espacio interno donde los fantasmas no te duelan todo el tiempo. No sabes adónde te llevará, pero algo te dice que es por ahí.

No hay sufrimiento sin deseo, lo mismo que no hay fantasmas fuera. Verdades simples. Conviene conocerlos a ambos, lo que te duele y lo que deseas, porque, y de eso hablaremos otro día, en la tercera parte de esta peli de serie B, suelen ser la misma cosa vista desde lugares o en momentos diferentes. No servirá para trazar un mapa perfecto (ninguno lo es), pero te ayudará a comenzar a poner un pie delante del otro. A eso me refería con “ten claro tu guión”.

Recapitulando:
Asume la responsabilidad de conocerte y reconoce lo mismo tu sufrimiento que tus deseos. Conoce a tus fantasmas. Muévelos.
O: no escapes de tus monstruos. Es tu huida la que los hace así. El error del buen doctor F. fue asustarse y escapar horrorizado de su criatura, no fue error haberla creado. El error nunca es de la criatura.

lunes, 4 de junio de 2018

Introducción al Equilibrio - Iyengar

"Esto es lo que quiero decir cuando digo que el equilibrio no es un sustantivo sino un verbo. Equilibrio es un proceso dinámico. No puedes estar en medio, puedes ir moviéndote de izquierda a derecha y de derecha a izquierda; esta es la única manera de permanecer en medio. No evites los extremos y no elijas ningún extremo. Permanece a disposición de ambas polaridades, es el secreto del equilibrio. Si, a veces ser completamente feliz y ser a veces totalmente triste, ambos tienen su propia belleza" Osho


                                                           Jean Marie Johnson


A través del Yoga puede desarrollarse un equilibrio perfecto entre ambos lados del cuerpo. Todos empezamos con desequilibrios, favoreciendo un lado u otro. Cuando un lado es más activo, el activo debe convertirse en gurú del inactivo para conseguir que sea igualmente activo.

Debemos poner atención al lado más débil y proporcionarle más cuidados. Demostramos más interés en la mejora de un amigo torpe que por uno inteligente. Pues por la misma razón debemos mostrar hacia nosotros mismos esa compasión y cuidar del lado más débil del cuerpo mientras nos alegramos de los logros del lado activo.

La precisión en la acción llega cuando el desafío de un lado del cuerpo queda equilibrado por un contradesafío igual del otro lado. Eso enciende la luz del conocimiento. Es necesario mantener el equilibrio utilizando la inteligencia del cuerpo (tanto instinto como sensación y habilidad) pero no por la fuerza. Cuando se mantiene el equilibrio por la fuerza se trata de acción física; cuando se utiliza la inteligencia corporal, se trata de relajación en la acción.
La ecuanimidad es armonía, y solo se puede aprender a partir de esa ecuanimidad.

Busca el equilibrio conciente en todas las posturas observando las diferencias entre derecha e izquierda, así como la intensidad del estiramiento plano a plano, miembro a miembro, músculo a músculo, articulación a articulación, y de arriba abajo, de lado a lado y de delante atrás. Crea un estiramiento parejo, una estabilidad pareja, un espaciado parejo, una intensidad de movimiento pareja. Para alinear una parte del cuerpo hay que trabajar con todo el cuerpo. Con todas y cada una de las partes del cuerpo, si ha de estar activa o pasiva, estable o móvil. Al realizar asanas ninguna parte del cuerpo debe permanecer ociosa, y tampoco hay que descuidar ninguna. Si, por ejemplo, estiras la pierna derecha, no debes olvidar la izquierda. Por el contrario, debes poner atención en que la pierna izquierda permanezca estable. esta acción complementaria libera la pierna derecha para que esta pueda moverse con facilidad.

Extiende allá donde el cuerpo no esté en movimiento. Si transpiras de un lado, debes transpirar igualmente del otro. Cuando transpiras más de un lado es que no has utilizado la otra parte por completo. La transpiración debe ser uniforme pero no excesiva. Si el contacto entre el cuerpo y el suelo, la base, es buena en cada asana se ejecutará bien. Siempre hay que poner atención a la base, atento a la parte que está más cerca del suelo. Primero hay que corregir desde la raíz. Las posturas de pie tienen por objeto empezar a proporcionar esa base para la vida. Refuerzan tobillos y rodillas. Esas posturas enseñan como mantenerse derecho,  de manera que el cerebro pueda flotar en su posición. Los pies son como la raíz de un árbol. Si uno no puede permanecer de pie de manera adecuada, desarrolla una actitud negativa frente a la vida, y el yoga que practica también se torna inestable. Cuando la estabilidad se convierte en un hábito, enseguida se manifiesta madurez y claridad. La estabilidad requiere equilibrio.

El equilibrio no significa meramente equilibrar el cuerpo. El equilibrio en el cuerpo es la base del equilibrio en la vida. Uno debe encontrar equilibrio en cualquier postura que esté, o en cualquier circunstancia que le presente la vida. El equilibrio es el estado del presente, el aquí y ahora. Si te equilibras en el presente estás viviendo en la eternidad. Cuando el intelecto está, estable no hay pasado ni futuro, sólo presente. No vivas en el futuro; sólo el presente es real. La mente te lleva constantemente al futuro, planeando, preocupándose e interrogándose. La memoria te lleva al pasado, cavila y se lamenta. Sólo el Sí.mismo te lleva al presente, porque lo divino solo puede experimentarse en el ahora.




Es necesario hallar la línea media en cada asana, de manera que la energía quede distribuida de forma adecuada. Cuando uno vacila, apartándose de la línea media, entonces se dirige hacia el pasado o el futuro. La ascensión vertical es el futuro; el descenso vertical es el pasado. La horizontalidad es el presente. El presente es el asana perfecta. Cuando creas apertura horizontal, el futuro y el pasado se encuentran en el presente. Por eso la extensión y la expansión dinámicas te permiten hallar el equilibrio y vivir de manera más plena en el presente mediante tu cuerpo. En asana hallamos equilibrio e integración en las tres dimensiones del espacio, pero también hallamos equilibrio e integración en la cuarta dimensión, la del tiempo.
Los sabios de antaño dijeron que la clave de la vida era el equilibrio. Equilibrio en todas las capas de nuestro Ser. ¿Pero qué se supone que hemos de equilibrar? La respuesta radica en las tres cualidades de la naturaleza, llamadas guna. Estas tres cualidades deben hallarse en equilibrio en tu práctica de asana y en tu cuerpo, mente y alma. Puede traducirse como solidez, dinamismo y luminosidad. 

La esencia de la naturaleza son los cambios, una expresión y re expresión sin fin de ella misma. Es la causa de los gunas, las tres fuerzas complementarias emergiendo de la raíz de la naturaleza en el momento de la creación.

Comprender los gunas, esas fuerzas es importante para alcanzar el éxito de tu práctica de yogasana y en tu viaje interior hacia el Alma Universal.

Tan pronto como se manifiesta la naturaleza, se mueven las tres fuerzas complementarias. Son "tamas"(masa o inercia), "rajas"(dinamismo o capacidad de vibrar) y sattva (luminosidad o la cualidad de luz).

En asana intentamos abordar la masa de nuestro cuerpo basto, romper las moléculas y dividirlas en atomos que permitan que nuestra vision profundice en el interior. Nuestro cuerpo se resiste. es terco. No se moverá ¿Porqué? porque en el cuerpo predomina tamas. Así debe ser. El cuerpo necesita masa, los huesos necesitan densidad, y los tendones y músculos necesitan solidez y firmeza. Es deseable tener la carne firme, no floja. La densidad ósea es una virtud, pero en el cerebro es un vicio. Ya hemos oído decir: "Es un cabeza dura". Porque en el cerebro y en el sistema nervioso debe predominar rajas (dinamismo y capacidad de vibrar) y la densidad es una desventaja.
Mientras que la mente es de naturaleza rápida, mercúrica y escurridiza, el cuerpo tiende a la pesadez, la inercia y la pereza. El exceso es molesto; un cuerpo excesivamente musculoso es como un coche muy grande con un motor pequeño; sólo logrará ser más lento. Y lo que es todavía peor: necesitará más energía para superar la inercia que para cobrar velocidad.


miércoles, 18 de octubre de 2017

"lúdico, espontáneo, relajado..."






Diversas fases en los asanas guían a la satisfactoria ejecución.

Primero, la actitud de entrega y desprendimiento por parte del practicante, una especie de vaciado mental, libre de expectativas, a fin de que desaparezca la frustración, ante la pelea que uno mismo inicia consigo mismo en el intento de alcanzar la "excelencia" de la postura.

Luego se inicia la acción en dirección al asana con movimientos suaves y atentos. En la inmovilidad, se procuran ajustes iniciales hacia la postura propiamente dicha y en ella se producen ajustes más sutiles hasta la alineación correcta que corresponde a las posibilidades del practicante.

La postura tiene un último extremo, un punto focal dependiendo de "lo que se desee obtener" en una práctica concreta, guardando la simetría acorde a la condición del cuerpo y a la dificultad del asana, sintiendo la expansión, la apertura del cuerpo (no compresión) y cierta libertad de espacio articular, donde cada zona del cuerpo participa en la expresión de la postura y la mente es conciente de la sucesión de acontecimientos corporales que se dan momento a momento.

Hay firmeza, no tensión, estabilidad, equilibrio, integración y plena conciencia mente cuerpo en cada asana.





Conocer(se) en cada asana.

"lúdico, espontáneo, relajado, ese es el punto" Osho

Evitar forzar las posturas. La actitud adecuada consiste en observar el cuerpo para comprender su estado y avanzar gradualmente, sin quemar etapas. Permanecer pasivo en la postura, ubicar la respiración correcta y revisar conscientemente todo el cuerpo, descubriendo donde se localizan los obstáculos, tensiones ( o rigidez)  y concentrarse en dichas zonas profundizando la atención con respiraciones lentas y profundas.

Observar los grupos musculares que van actuando en cada momento, el estiramiento de la musculatura, tendones y flexibilidad de la columna vertebral, utilizando sólo los músculos indispensables, en su tono justo, sosteniendo el resto relajado. Cada uno tiene que encontrar su propio ritmo y velocidad internos. Si la respiración se entorpece, suavizar la intensidad de la postura.

La respiración debe ser fluida, amplia y suave, a través del cuello, tórax y abdomen y como una onda expansiva repercutir en todo el cuerpo. Cuando la respiración se encuentra bien encauzada realizar una meticulosa toma de conciencia sobre la columna vertebral y toda la postura en su conjunto.

martes, 26 de septiembre de 2017

Renacer - Impermanencia

 "Nuestra vida, cómo explicarla? Es semejante a la sombra de la luna reflejada sobre la gota que cae del pico del pájaro acuático" Maestro Dogen








"Conocerse a uno mismo es el gran desafío, el reto que todo ser humano experimenta alguna vez en su vida. El Zen es la posibilidad. La oportunidad única de tornarse completo. Esta practica existe desde hace más de veinticinco siglos. Siempre igual y siempre diferente. Pero veinticinco siglos de Zen no son nada si tu presencia no lo actualiza" "De cara al muro" Ryunan Korin Zenji  Bustamante

"La mente debe encontrar su propio silencio. Iniciarse en la practica y seguir con ella es un constante destruirnos y renacernos contra la pared"

"Pienso en una frase alguna vez leida y atribuida a Buda: "Enseno el camino del sufrimiento para abandonar el sufrimiento"

"Que es el zen? Una profunda e intuitiva comprension hacia adentro y comprension hacia afuera? Un continuo acto de firmeza con flexibilidad? La accion concentrada en el aqui y ahora? La intima conviccion de que en la Via y en la vida cada uno de nuestros actos es expresion acabada de nosotros mismos y por tanto cada acto es "practica"? Posiblemente eso y bastante mas..."


Ya se ha dicho que el zen prescinde de las palabras, que no puede limitarse a una fórmula,
que no admite que nos apropiemos de él con nuestro intelecto. Zen es zazen y zazen es sólo sentarse.

Quizás se pueda decir, porque en un escrito hay que valerse de palabras, que zazen es encontrarse con uno mismo para vivir completamente nuestra vida, para vivir desde lo más profundo y cierto de nuestro ser sin quedarnos enredados en conceptos, categorías y contradicciones innecesarias y dolorosas.
La practica de zazen no es algo que realizamos al costado de nuestra existencia ordinaria, sino una práctica para experimentar intensamente esa vida ordinaria que es toda nuestra excepcional vida. Nuestro momento a momento, nuestra única posibilidad de despertar, desplegar y expresar nuestro más profundo ser en cada aquí y ahora fugaz.

Los seres humanos solemos buscar fuera de nosotros mismos, portentos, milagros y magia. Aspiramos a ser más que humanos, como si no fuera lo suficientemente portentoso, mágico y milagroso respirar, vivir, comer, dar un abrazo, enojarnos, tender nuestra cama. Aspiramos a escapar de nuestra maravillosa humanidad sin haber penetrado severa y dedicadamente en nuestra humanidad. Zazen no es una herramienta, ni un medio, ni un fin. Zazen es hacerse uno con uno mismo y vivir la vida que nos ocurre firmemente apoyados en nuestras piernas.

No puede haber sobre esto una comprensión racional y un método intelectual, una tabla con leyes exactas e inflexibles. Nosotros mismos y el modo en que nos ocurre la vida es siempre dinámico, siempre fluctuante, siempre impermanente. Practicar zazen nos acerca a la gran emancipación de reconocer nuestro si mismo de instante a instante. Toda nuestra vida es un acercarnos a nosotros mismos que nunca termina. Zazen es una práctica personal e intransferible, una experiencia íntima e impar en cada uno de nosotros cada vez que nos sentamos sobre el zafu. Es una gran suerte tener un maestro que nos alienta y sostiene con su presencia. Una gran suerte aprender de la sabiduria y humanidad del maestro para entender nuestra propia, frágil y original humanidad.

Trudi Dixon escribió sobre su Maestro Sunryu Suzuki: "Pero al fin y al cabo, lo extraordinario del maestro no es lo que deja perplejo, intriga y profundiza el estudiante, sino su absoluta llaneza. Cuando estamos con el maestro percibimos nuestras propias buenas cualidades y defectos sin que medie critica o elogio de su parte. En su presencia vemos nuestro ser original y lo extraordinario que notamos es sólo nuestra verdadera naturaleza. Una vez que aprendemos a dejar en libertad a nuestra propia naturaleza, las fronteras entre el maestro y el díscipulo desaparece en una profunda corriente del ser y en el júbilo del despliegue de la mente de Buda"

"Cuando aprendes a sentarte derecho toda tu vida se endereza" dice Ryunan Bustamante.
Su vida es la vida de un mortal como cualquier otro, una vida de contradiciones donde zazen mediante, la confusión, el agobio, el sin sentido y, por sobre todo, el sufrimiento, fueron cediendo en cada paso por la Vía del Medio.

La experiencia de nuestra vida y de zazen nunca acaba si no hemos muerto. La vía del Zen es una vía humana y viva bajo nuestros pies, en este mundo, aqui y ahora. De vivir, simplemente, se trata el Budismo Soto Zen: tan simplemente zazen.

Eso es todo lo que debe quedar claro después de estas páginas, todo lo que verdaderamente importa para luego dolerse las rodillas y gastarse al traste sobre el zafu una y otra vez y otra vez más: Shikantaza: sólo sentarse.
Eso es lo que seguira haciendo ese hombre, el monje zen, junto a sus discipulos.
Si ese especial lector que deseaba Bustamante esta ahí
Sin duda, sin demora, ve y siéntate junto a los otros en zazen.



de "Ese hombre, el monje zen" Semblanza biográfica de Jorge Bustamante
Fabio Gakudo Morasso

"La ley del cambio no hace excepciones. Simplemente cambia todo."
 La impermanencia








Se dice que Buda recomendaba realizar diariamente estos recordatorios para no perder de vista nuestras acciones y el sentido de la realidad en el "aquí y ahora".

Si bien en una lectura rápida los cinco recordatorios pueden aparentar un cierto grado de fatalismo, es el descubrimiento de la impermanencia lo que en esencia esconden: el verdadero camino de la auténtica felicidad...


Porque nada existe ni existirá más allá de nuestra conciencia del presente.









"El pasado es un sueño,
el futuro un espejismo,
el presente una nube que pasa."

Siddharta Gautama.




Los Cinco Recordatorios de Buda

1. Estoy hecho de la naturaleza del envejecer. No hay forma de evitar la vejez.
2. Estoy hecho de la naturaleza del enfermar. No hay forma de evitar la enfermedad.
3. Estoy hecho de la naturaleza del morir. No hay forma de evitar la muerte.
4. Todo lo que me gusta y todos los que quiero están sujetos a la naturaleza del cambio.
No hay forma de evitar ser separado de ellos.
5. Mis acciones son mis únicas verdaderas pertenencias.
No puedo evitar las consecuencias de mis acciones. Mis acciones son el suelo donde me paro.


La enseñanza del Dharma lleva consigo, en primer lugar, la marca de la impermanencia.

Las enseñanzas, que no transmiten la verdad de la impermanencia no son auténticamente budistas.
Si contemplas con mucha atención la naturaleza de las cosas, acabas descubriendo que todas son impermanentes. Todo cambia de continuo y no hay nada que posea una identidad permanente.
Pero esta impermanencia no es negativa porque, si las cosas fuesen permanentes, el crecimiento y la manifestación resultarían imposibles. Si las cosas no fuesen impermanentes, no podrás tener hijos. Y las semillas que sembrases seguirían siéndolo siempre y no podrán, en consecuencia, crecer.

La impermanencia constituye el núcleo mismo de la vida, es por eso que debes aprender a ver las cosas tal como son. (...) 


Consideremos, por ejemplo, el caso de un río. Un río carece de identidad permanente. Le llamaremos Missisipi, Rin o Sena y creemos que es una entidad singular y permanente. Pero todo el mundo sabe que no puede bañarse dos veces en el mismo río. Un río se halla en continuo proceso de transformación. Y lo mismo ocurre también con nosotros. Nosotros estamos compuestos de elementos llamados forma, sentimientos, percepciones, formaciones mentales y conciencia. Todas estas cosas son manifestaciones, de modo que debemos observar profundamente su naturaleza. Y es que, aunque los sentimientos y las percepciones sean cosas muy reales, jamás podremos descubrir en ellas nada permanente. Jamás podrás encontrar nada que posea una presencia permanente y tampoco podrás encontrar un yo o un alma que perdure.

Estas aquí.
Thich Nhat Hanh



El pájaro en la otra orilla.
El pez en la otra orilla.
Gyate, gyate, hara gyate,
Hara tan gyate, bodhi sowaka.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Padmasana (lotus posture)






Padma, en sánscrito significa loto, la flor que en la India representa la pureza y el pleno desenvolvimiento de la conciencia. Esta postura tiene el nombre de loto, no sólo por la bella configuración plástica que toma el cuerpo, sino por la pureza y paz psicológica a que induce. También conocida como kamalasana, considerada la más eficiente para la meditación y el pranayama (control respiratorio), siendo también etapa inicial para otras importantes asanas.

El loto es una planta acuática oriental, una variedad de las ninfas, cuya flor- símbolo sagrado de los hidúes-, es sinónimo de pureza. Esta posición aúna todas las virtudes, ya que según todos los tratados de yoga, sana las enfermedades e intoxicaciones: ayuda a vencer la pereza, el sueño o las debilidades mentales y despierta la energía pránica.

Se necesita para su ejecución de un alto grado de elasticidad que gracias a la perseverancia en la práctica puede adquirirse básicamente en tres puntos fundamentales: los tobillos, las rodillas y las caderas.


"sólo sentarse en la postura del loto, dejando caer el cuerpo y la mente." así el Maestro Dogen recomendó:
"Mentalmente sentarse en la postura del loto. Físicamente sentarse en la postura del loto. Dejar el cuerpo y la mente, sentarse en la postura del loto".




Con esta postura se logra por afinidad el mismo sosiego que se observa en la flor de loto, esa planta que procede de Asia y que flota sosegadamente. Flor que necesita soledad para medrar, aire libre para florecer e iluminación para manifestarse, cuyo único contacto con la tierra son los largos rizomas que le sirven de cordón umbilical para alimentarla mientras madura al sol, produce fotosíntesis y oxigena el agua, para lograr con ello que infinidad de animales acuáticos puedan vivir en un mundo feliz y completamente limpio.

La postura del loto es, con toda seguridad, la más importante de cuantas se practican en el yoga. Es el medio que esencialmente se usa para meditar, relaja todo el cuerpo y a la vez estira y fortalece las piernas y la parte inferior de la espalda.

Es una de las asanas más corrientes para realizar ejercicios de respiración, ya que permite relajarse mejor estando sentados sin cansarse. Fortalece los órganos abdominales gracias a la circulación de la sangre que se hace más activa en las regiones lumbares y pélvicas, y más lenta en las piernas.

Siéntese sobre el suelo, la espalda erguida, coloque la planta del pie izquierdo sobre el muslo de la pierna derecha, flexione la pierna derecha y coloque el pie sobre el muslo izquierdo.
La espalda bien recta y las rodillas lo más cerca posible del suelo.
Respire y relájese en esta posición.



Esta postura también utilizada en la práctica de la meditación zazen del budismo zen permite el acceso a un nivel óptimo de atención sostenible de estabilidad y vigilia.


domingo, 30 de octubre de 2016

Nada que ver contigo - Tormenta quieta



Sin re-contarte la historia de ayer a ti mismo ¿qué necesitas cambiar?
Sin contarte la historia del mañana ¿qué te preocupa?

La mente tiene la hipótesis absurda de que si no te preocupas, las cosas no van a estar bien.
Pero quiero que veas ¿qué es lo que puede no salir bien ahora?

En el ahora todo está bárbaro. Si cortas el vínculo con el tiempo, puedes notar que nada está faltándole al ahora. ¡Prueba! Nada está sucediendo, a menos que te enredes con alguna historia.
Y cuando surge la pregunta ¿quién soy yo? es posible cortar el lazo con la historia. Este "método" es por demás simple y lleno de bendiciones. Esto te libera.

Cuando surge el pensamiento ¿cómo hago para cambiar mi vida? pregúntate: ¿quién soy yo?
Cuando pienses en ser más feliz, pregúntate: ¿quién soy yo? ¿quién quiere ser más feliz?

Ese deseo está ligado a una historia que no tiene nada que ver contigo.




Tormenta quieta

Ilusión frente a la realidad (diálogo con Shri Ranjit Maharaj sobre el "estado sin estado")
 Shri Ranjit Maharaj




Una vez miras hacia dentro, la meditación ha empezado. La meditación implica la capacidad de estar alegremente solo, la capacidad de estar feliz contigo mismo, la capacidad de estar en compañía de ti mismo. Estar contigo mismo es meditación. No hay necesidad del otro para estar en meditación, la alegría de la soledad, no la tristeza del aislamiento, es meditación.

Se piensa que la contemplación equivale a la meditación. Este es un error muy serio y generalizado y quiero advertirte de este error fundamental. La meditación significa estar en un no-hacer. La meditación no es hacer sino un estado de estar con uno mismo. Es un estado de estar en tu propio ser.